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Necropolítica : la racionalidad de la pedagogía cotidiana del gobierno Bolsonaro en Brasil

João dos Reis Silva Júnior [1]

Breno Alves dos Santos Blundi [2]

Everton Henrique Eleutério Fargoni [3]

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¿Utopía o distopía cotidiana?

En el filme Blade Runner(1982), dirigido por Ridley Scott y denso en imágenes, la película se inicia en un escenario futurista de Los Ángeles en el año 2019, con el fondo, como un personaje fundamental, de la banda sonora de Vangelis. A pesar del impacto emocional que causa este inicio cinematográfico, que arrebata a un ser humano sensible, llama la atención otro personaje por igual intenso de la obra: el modo de vida que allí reproduce el director. Existen transeúntes en apariencia ausentes de lo que ocurre a su alrededor, que visten modelos de ropa eclécticos o sincréticos (cyberpunks) [4], pero que señalan una unidad de grupos. Hasta se puede inferir que son miembros de diferentes tribus urbanas. Estamos en una ciudad nocturna, oscura, repleta de diferentes luces de neón y bajo una lluvia intensa, que nos induce a muchos significados y signos que son un obstáculo para la comprensión de la organización urbana y social y de los procesos de reproducción social en aquel momento histórico que produce la ficción. Nos quedamos estáticos frente a tanta heterogeneidad, fragmentación y a una belleza artificial perfecta, que es probable que nos impida alcanzar la comprensión inmediata de los fenómenos que vemos, por la comprensión de los nexos existentes entre ellos en el momento de una práctica social cotidiana. Solo admiramos, perplejos, la ausencia aparente de la dimensión humana y, por consiguiente, de la racionalidad de los procesos cotidianos de reproducción social.

Intrigados, pasamos a observar el modus vivendi de aquellos que allí parecen sobrevivir. La construcción que hacemos, en el ámbito de nuestra conciencia, que ya sufrió el impacto del filme, resulta de nuestra observación y percepción de las escenas. Los nexos establecidos por esta vía se convierten en una construcción mecánica limitada por la apariencia y por lo inmediato, pues solos observamos a los seres humanos en lo que hacen para conseguir lo que desean para sobrevivir en aquel contexto, en un presente eternizado. La escena es bella y aterradora, pues seres humanos como nosotros ignoran a los semejantes a su alrededor y parecen adaptados al ambiente. En medio de la barbarie, son individualistas, violentos, escépticos e impasibles frente a lo que se les presenta.

Al intentar encontrarle algún sentido a lo que nos causa impacto, que nos haga comprender a esos seres y sus relaciones en un nivel más profundo, se comprueba que los procesos de reproducción social de las formas de sobrevivir de aquellos seres sociales se encuentran permeados, casi con exclusividad, por la simple utilidad. El criterio que orienta y preside sus prácticas, en lo inmediato, es su utilidad para la supervivencia. En un primer momento es difícil aprehender que es lo que, de manera mediada, los preside. Además, sus prácticas realizadas de esta manera, en una superficialidad extensiva, crea una pedagogía que forma a los seres humanos vueltos hacia sí, en detrimento de lo que los une, su carácter genérico.

La práctica social que vemos en la cotidianidad de los seres humanos en metrópolis como San Pablo, Lisboa, Tokio, Barcelona o Londres presenta las mismas características que antes se indicaron por medio de la ficción. La heterogeneidad, la fragmentación, la imposibilidad de establecer nexos entre los fenómenos que se encuentran presentes en nuestras prácticas cotidianas y la necesidad de dar respuestas inmediatas a las demandas que plantea la objetividad social nos impiden asumir como criterio de nuestras acciones a la verdad histórica. En su lugar colocamos a la verdad pragmática. Los sujetos tienden, de esta manera, a reproducir tan solo a las relaciones sociales de dominación que se apropian de la objetividad social y objetivan las metas que se establecen momentáneamente.

Para poder comprender al objeto de nuestro texto se hace necesario primero comprender en forma teórica a la categoría de lo cotidiano, la diferencia entre vida cotidiana y vida no cotidiana, sus características y las respuestas de los individuos, así como a la práctica social pautada por la cotidianidad; para esto, nos apoyamos en Lukács (1966; 1967; 1979). Señalamos también que las notas de este texto expanden en forma considerable el debate que aquí se plantea, pues esta producción dialoga con otras publicaciones de los autores de este artículo.

Cotidiano, no cotidiano y la práctica social

El cotidiano como una categoría de análisis de la sociedad y de los fenómenos que la fundamentan no fue desarrollado por Marx en sus obras, ni tampoco por el marxismo corriente. Sin embargo, algunos filósofos como Lukács (1855-1971), Agnes Heller (1929-2019), Karel Kosík (1926-2003) y Henri Lefebvre (1901-1991), sustentados en una tendencia ontológico-marxista, se propusieron desarrollar teorías de análisis a partir de la cotidianidad. De esta manera, nos basamos en los escritos de Lukács (1966; 1979; 1994) para definir rápidamente el concepto de vida cotidiana, no cotidiana y la relación de estas categorías con la práctica social de los individuos, con el objetivo de comprender la pedagogía de lo cotidiano.

La sociedad moderna se afirmó a partir de la razón, y el conocimiento científico se reconoce como un saber válido, que deja en segundo plano al saber cotidiano. Para Lukács (1966), el conocimiento científico poco se preocupaba por comprender el desarrollo y la fundamentación del pensamiento cotidiano, así como sus fenómenos, consolidando de esa manera [5] una epistemología cotidiana burguesa de la producción de la ciencia, en especial cuando remite a cuestiones ligadas a la producción del conocimiento, omitiendo analizar a la vida cotidiana a partir de sí misma y de sus contradicciones. De este modo, al despreocuparse por el saber y las formas de actuar de lo cotidiano, la epistemología burguesa marcó una separación entre el saber cotidiano y el saber científico. Sin embargo, “no existe hombre sin vida cotidiana” (LUKÁCS, 1979, p. 24), por lo tanto:

Tanto más cuanto que el trabajo, como fuente permanente del desarrollo de la ciencia (terreno enriquecido por ella en forma constante) alcanza probablemente en la vida cotidiana el grado de objetivación supremo de la cotidianidad [...] en esto se puede ver claramente [...] que [...] los problemas que se le plantean a la ciencia nacen directa o indirectamente de la vida cotidiana, y esta se enriquece constantemente con la aplicación de los resultados y de los métodos elaborados por la ciencia (LUKÁCS, 1966, p.43-45).

Teniendo en cuenta esto, es imposible analizar la relación entre los fenómenos sociales y su esencia sin considerar su desarrollo en la vida cotidiana, es decir, la producción del conocimiento científico está ligada íntimamente a las demandas de la cotidianidad, aunque la comprensión y la objetivación teórica de los fenómenos observados no sean asimilados de inmediato por el hombre en la vida cotidiana.

Lo cotidiano, de acuerdo con Lukács (1994), se define como una zona de mediación concreta entre las demandas sociales, las necesidades ideológicas y las presiones externas, o sea, teleologías en general y sus causalidades impuestas por el modo de vida de los hombres, es decir, por el modo de ser y volverse social, condicionados por la sociabilidad humana y, a su vez, por el modo de producción vigente. De esta manera, “tan solo a través de la mediación de tal esfera se pueden comprender en forma científica las interrelaciones e interacciones entre el mundo económico-social y la vida humana” (p. 9), de aquí la necesidad de la aceptación de la cotidianidad por parte de la ciencia [6].

La definición de la vida cotidiana se puede considerar como una primera mirada no espontánea a la realidad social; es decir, no espontánea por el hecho de que su fundamentación fenoménica sea satisfacer las necesidades buscando lo útil para cada uno, sin considerar al género humano. Al mismo tiempo, nos impide superar el primer nivel de abstracción y concebir la real constitución de los fenómenos. Es decir; la cotidianidad encierra en sí una pedagogía de lo cotidiano, porque está plasmada en forma predominante en lo cotidiano y se define por un proceso de alienación del individuo social a las demandas productivas, políticas, económicas e ideológicas de la sociedad en las que está inserto.

Lukács no define en forma teórica el concepto de vida no cotidiana, pero, a partir de la lectura de su teoría acerca de la cotidianidad podemos inferir una concepción. La vida no cotidiana se desarrolla a partir de objetivaciones dirigidas al género humano por medio de la conciencia humana crítica. Mientras tanto, la conciencia por sí sola no garantiza el proceso de superación de la cotidianidad, por eso Lukács (1966; 1979; 1994) enfatiza la necesidad de desarrollar el conocimiento científico a partir de la vida cotidiana. Por fin, a partir de ella el hombre puede apropiarse de los conocimientos científicos históricamente producidos, buscando el desarrollo de una conciencia crítica y plena del género humano, que haga posible, de este modo, su inserción en una vida no cotidiana cotidiana [1]. [7].

Podemos, entonces, definir como no cotidiana a la esfera social en que es posible desarrollar una conciencia crítica a partir de análisis y reflexiones acerca de fenómenos por medio de la ciencia, el arte, la moral y la filosofía; es decir, el desenvolver una conciencia que observa a la sociedad desde una mirada no abstracta y sensible de las cosas, que sea capaz de percibir el hecho en vez del fenómeno.

En su concepto, la vida cotidiana es, por el contrario, fluida, fragmentada y heterogénea y exige la respuesta inmediata del ser humano, que busca darle respuestas a estas demandas sin la crítica debida. Cuando analizamos a la sociedad basados en la teoría de la cotidianidad, la totalidad de las relaciones sociales puede ser percibida desde la existencia de la no cotidianidad. Esto nos permite aprehender que la totalidad no es un todo estructurado e ideal, sino que es la propia historia que se moviliza por medio de las prácticas sociales de los seres humanos. La totalidad es un movimiento producido por las prácticas cotidianas o no cotidianas. En adelante, Lukács afirma que la historia no es teleológica, sino que es la síntesis de cada práctica social en movimiento. De este modo, es posible afirmar que solo se comprende la totalidad cuando analizamos la pedagogía de lo cotidiano organizada en las prácticas sociales. Ésta es la única manera de percibir la totalidad. En verdad, la totalidad en la cotidianidad puede ser comprendida a partir de las necesidades de los individuos ensimismados. La totalidad, en este sentido, florece de manera contradictoria y centralizada en cada individuo. Contradictoria por fundamentar las prácticas sociales y centralizada por estar constituida a partir de las necesidades inherentes al ensimismamiento de los individuos. La totalidad toma en cuenta todos los fenómenos de la vida cotidiana: la sociabilidad, el modo de producción y el modo de vida de los hombres; no obstante, la fuerza motriz de su constitución está afirmada en las necesidades de los individuos, centralizada y mediada por la relación existente entre la vida cotidiana y el género humano.

En esta perspectiva, la cotidianidad en la práctica social puede ser analizada como un constituyente de la práctica social y además como algo concreto que se amalgama con toda práctica social y constituye una pedagogía de lo cotidiano y de los conflictos que surgen de allí. La pedagogía de lo cotidiano puede ser caracterizada por la acción del Estado que se impone sobre el individuo (lo que es muy visible en los autoritarismos). En el capitalismo, la pedagogía de lo cotidiano está en el origen de su proceso civilizatorio. Finalmente, existe una contradicción que se fundamenta en que el ser humano es parte de un género, pero no lo percibe al vivir en la esfera alienada de lo cotidiano; de aquí surge la contradicción de existir con el alma dividida en el “soy versus estoy”. Núcleo de la pedagogía de lo cotidiano.

Con esto se comprueba que los individuos sociales están expuestos a la cotidianidad y viven esta contradicción ontológica. Por fin, de la misma manera que el capitalismo detenta múltiples mecanismos de opresión y control, la cotidianidad, como un instrumento social de dominación de la reflexión y de la percepción de los individuos acerca de la esencia de la realidad, se constituye también por un fenómeno complejo compuesto por múltiples síntesis que engendra la realidad perceptible a los ojos abstractos de los individuos sociales. Como ejemplo [8], se puede observar lo que dice Marx (2010, p. 80) en relación al “fetichismo” por el consumo a causa de la súper valorización “del mundo de las cosas”.

Reflexionamos ¿por qué lo queremos si no necesitamos tenerlo?

La pedagogía de la vida cotidiana fundamenta nuestra práctica social en cualquier esfera de la vida humana. Ella está intrínseca en todas nuestras relaciones sociales, sea con otros individuos, en el trabajo, o a partir de la reflexión acerca de los fenómenos sociales que nos aliena. De este modo, el extrañamiento a las necesidades humanas o al modo de producción del género humano se sustenta, a partir de la cotidianidad, en los obstáculos sociales que nos impiden realizar las actividades de conformidad con todas las potencialidades humanas.

La vida cotidiana interrumpe todas las posibilidades de emancipación del género humano cuando produce, a partir de sus múltiples mecanismos de inserción y de control, individuos alienados y ensimismados que buscan, orientados por la pedagogía del cotidiano, dar respuestas a sus propias necesidades, nunca de forma mediada con el género humano.

Uno de los mecanismos que garantiza la continuidad de la vida cotidiana en la contemporaneidad es la política y el modo de acumulación del capital. En relación con esto, en el próximo punto nos proponemos analizar, a partir de la óptica de la cotidianidad y de sus múltiples síntesis, la necropolítica bolsonarista y el régimen de acumulación que existe en estos días, es decir, el crecimiento económico basado en el endeudamiento social.

Reformas en el aparato del estado y la pedagogía del cotidiano brasileño

En la década de 1990, cuando se discutía la reforma del aparato del estado en el Brasil, hacíamos nuestra aproximación teórica de la reforma en el contexto económico mundial. La crisis y la reestructuración del estado y de las políticas sociales en general no son fenómenos exclusivos de Brasil, ni son solo de los países del tercer mundo o de América Latina, sino una realidad presente y común en la mayoría de los países de todas las dimensiones, grados de desarrollo y ubicación. Se trata de fenómenos que acompañan a las transformaciones de la base económica de los distintos países, comenzando por los del llamado primer mundo, en especial en Europa Occidental, donde el tránsito del fordismo hacia un nuevo régimen de acumulación y la crisis del Estado de Bienestar Social se hicieron sentir antes y con mayor intensidad que en los demás países, a partir de las décadas de 1960 y 1970, y en especial la de 1980.

Desde el comienzo del gobierno de Fernando Henrique Cardoso, el Ministerio de la Administración Federal y Reforma del Estado, MARE, venía capitaneando la reforma del aparato del estado. Con este propósito implementó un amplio programa de acciones cuya justificación fue presentada con detalle por el ex ministro Bresser -Pereira, en sus obras de (1996), (1998) y BRESSER PEREIRA, L. C. et al.(1998).

Para el ministro, la reforma del estado se imponía a partir de la década de 1990 a causa del proceso de globalización, que habría reducido la autonomía de los estados en la formulación e implementación de las políticas, así como por lo que denomina la crisis del estado, que se habría iniciado en los años 70 y asumido su plena definición en los años 80. En Brasil, la crisis sería consecuencia de la gran crisis económica que culminaría en el fenómeno de la hiperinflación, a partir de lo cual la reforma del estado se habría convertido en una exigencia imperiosa.

La reforma del estado, entretanto, sólo se convirtió en un tema central en Brasil en 1995, después de la elección y la asunción por parte de Fernando Henrique Cardoso. En ese año, le quedó claro a la sociedad brasileña que esa reforma se convertía en la condición, por una parte, de la consolidación del ajuste fiscal del estado brasileño y, por otro lado, de la existencia en el país de un servicio público que iniciaba entonces el proceso de devorarse a sí mismo, orientado por las dos líneas mencionadas. El resultado de las discusiones, que no hizo cambiar la propuesta de reforma, se puede resumir en el documento del entonces ministro de la Reforma del Estado y de la Administración Pública.

La propuesta de reforma del aparato del estado parte de la existencia de cuatro sectores dentro del estado: (1) el núcleo estratégico del estado, (2) las actividades exclusivas del estado, (3) los servicios no exclusivos o competitivos, y (4) la producción de bienes y servicios para el mercado. En el estado nacional, los servicios no exclusivos del estado más relevantes son las universidades, las escuelas técnicas, los centros de investigación, los hospitales y los museos. La reforma propuesta es la de transformarlos en un tipo especial de entidad no estatal, las organizaciones sociales. La idea es transformarlos, en forma voluntaria, en “organizaciones sociales”, es decir, en entidades que celebren un contrato de gestión con el Poder Ejecutivo y que cuenten con la autorización del parlamento para participar del presupuesto público (BRESSER PEREIRA, 1996: 286, énfasis nuestro)

Estas distinciones conducen al significado último de la reforma del aparato del estado: (1) hacer que la administración pública sea más flexible y eficiente; (2) reducir su costo; (3) garantizarle al servicio público, en particular a los servicios sociales del estado, una mejor calidad; y (4) conducir a que el servidor público sea más valorizado por la sociedad al mismo tiempo que él valorice más su propio trabajo, llevándolo a cabo con más motivación (BRASIL, 1995). Esta propuesta, vigente hasta la actualidad, establecía la base del ordenamiento jurídico cuya racionalidad consiste en reducir al máximo a la esfera pública, restringiendo, por un lado, los derechos del trabajador y abriendo, por el otro, un inmenso mercado de servicios para que pueda ser explotado por el capital financiero. Los derechos se convirtieron en mercaderías. Esta racionalidad acompañó a todos los presidentes: Fernando Henrique Cardoso, Lula, Dilma Rousseff, y se acentúa con Temer (tercerización irrestricta y el fin de la Consolidación de las leyes del Trabajo). La cumbre del proceso de expoliación de los ciudadanos estaría llegando con Bolsonaro, con la reforma previsional, la amenaza de privatización de las universidades públicas y la búsqueda de las reformas tributaria, fiscal y administrativa.

La necropolítica en la pedagogía cotidiana del “Bolsonarismo”

El populismo de extrema derecha que predomina en la actualidad en el Brasil después de las elecciones de 2018 está ligado y se comporta en forma sincrónica con otros gobiernos populistas también de extrema derecha [10] en otros continentes. Este estilo de política y de conducción social es el punto central de la transición del servilismo brasileño hacia el régimen de predominio financiero. En este sentido, la necropolítica bolsonarista se resume en dos tipos de dirección que se amalgaman: el neoliberalismo (en su forma más avanzada) con el proto fascismo.

Para llegar a esta fase política, la nación brasileña soportó reformas y un golpe de estado. Todos reforzados por fuerzas políticas que se nutrieron de la indignación colectiva en contra de la decadencia económica del país. Jair Messias Bolsonaro, un improductivo diputado federal, surgió en la segunda década del siglo XXI para cumplir el deseo de la población en una época confusa y sin notables líderes políticos o de renovación. Alineado directamente en la nueva onda conservadora o nueva derecha (extrema derecha brasileña), que presentaba fuertes señales de recuperación de presencia en la política desde [11] 2011, por medio de “actos cívicos” pro Bolsonaro con la participación de neonazis.

Fortalecidos por la crisis de las izquierdas populistas brasileñas y por el avance de la extrema derecha en el planeta, grupos conservadores se reorganizaron durante y después del proceso de destitución de Dilma Rousseff, provocando uno de los mayores dramas políticos y sociales de la historia de la nación. La anomia política (una nueva pedagogía de lo cotidiano) instaurada en el día a día de la sociedad brasileña deshizo con rapidez las conciliaciones de los gobiernos anteriores al de Bolsonaro.

Con la motivación de un sentimiento de renovación o de falsa revolución, gran parte de la población, en especial la clase media, exigía un nuevo establishment político; sin embargo, cedieron nuevamente ante la figura de un héroe o salvador de la patria, decisión que resultó en la consolidación y el apego al carácter autoritario [12] de Bolsonaro. El bolsonarismo encuentra su matriz fuera de la sociedad, pues no pertenece a ella y revive atributos de ideologías políticas como el fascismo y el nazismo para la dominación de las masas y una nueva subjetividad del ciudadano. Sus características se conjugan con elementos específicos del fascismo clásico.

Para conceptualizar al bolsonarismo rescatamos peculiaridades del fascismo europeo y lo combinamos a la relación orgánica con los neoliberales brasileños, tomando en cuenta la realidad del país, situado en el capitalismo periférico. Desarrollar esa categoría significó considerar la relación de dependencia entre Brasil y las naciones del centro económico mundial. Aquí presentamos a las categorías del bolsonarismo en diálogo directo con el texto (14) de Silva Júnior y Fargoni (2020) “Bolsonarismo : a necropolítica brasileira como pacto dos fascistas com os neoliberais”, desarrollado pensando en las teorías y en los hechos acerca del autoritarismo y el totalitarismo y, en especial, en un esfuerzo colectivo de lectura de la realidad por medio de múltiples miradas de Brasil y más allá. Le advertimos al lector que las notas finales son tan importantes como el texto, pues presentan los elementos de la pedagogía cotidiana durante el gobierno de Bolsonaro.

Idolatría a las tradiciones: [15] [16] los fascistas están obcecados por la idea de que las verdades universales les fueron reveladas por los pueblos de la antigüedad y de la edad media y que ellos son los únicos que entendieron la complejidad de la vida humana. Hacen un culto del negacionismo. Esto se puede observar como un signo distintivo del bolsonarismo en las llamativas presencias de partidarios del presidente en manifestaciones utilizando símbolos inspirados en el nazismo o en el uso de la bandera de la monarquía brasileña, que remite al deseo de volver al régimen monárquico que concluyó en 1889 con la proclamación de la república.

Reaccionarismo: [17] los fascistas veneran a las culturas del pasado y abominan de pensamientos modernos o, como los bolsonaristas, sienten antipatía por pensadores y concepciones progresistas. Filósofos, antropólogos, sociólogos y cualquier otro crítico son considerados por los bolsonaristas lo mismo que fueran, y son, los iluministas para los fascistas: los subversivos de la sociedad. El iluminismo defendía la libertad ideológica, el estado laico y el pensamiento científico. Por eso, los bolsonaristas son reaccionarios ante cualquier tipo de cambio social.

Anti-intelectualismo: [18]de la misma manera que los fascistas no son adeptos al conocimiento científico, en el bolsonarismo existe aversión al pensamiento profundo y a la reflexión. Aunque tengan estrategias, ejercicio de control e ideas para la dominación de las masas en la cúpula de los políticos bolsonaristas, en la práctica, absorbidos por el elector, se inclinan en su forma de actuar por la acción rápida y la violencia física o verbal. La mayoría de las decisiones fascistas se toman por instintos y no por estudios o investigación. El rechazo al mundo intelectual es típico del fascismo y del bolsonarismo, como se puede observar en el ataque ininterrumpido de los bolsonaristas a las universidades públicas.

Autoritarismo e prepotencia: [19]se considera como un enemigo del gobierno a cualquiera que se le opone, en especial cuando se hacen manifestaciones públicas críticas. En la actualidad, para enmascarar la forma autoritaria, artistas y otros intelectuales o académicos son perseguidos por la policía o por milicias digitales combinadas con el gobierno a fin de pulverizar la palabra de la oposición. Para los fascistas y para los nazis, quien piensa diferente rompe la unidad del gobierno y, más que un mero enemigo, es considerado un traidor a la patria que debe ser suprimido para que le sirva de ejemplo a los otros. La lógica del fascismo italiano es muy visible en el bolsonarismo práctico en los actos del electorado de Bolsonaro: creer, obedecer y combatir. De nuevo, aquí interesa el irracionalismo.

Aversión a la pluralidad: [20] [21] uno de los modos de operar más comunes del fascismo en su relación con el pueblo es por medio del miedo al diferente. Se comprueba esta característica del bolsonarismo en la forma de actuar del gobierno y en el comportamiento de sus seguidores por el menosprecio a las minorías o en la relativización del machismo cotidiano. Se entiende el desprecio al diferente en las palabras, por ejemplo, del propio presidente Jair Bolsonaro, cuando en Acre declaró “en tono de broma” que fusilaría a la “petralhada”(integrantes del PT, un partido de oposición) o cuando en un encuentro en Paraíba, en febrero de 2017, dijo: “Dios encima de todo. No existe esa historieta del Estado laico, no. El Estado es cristiano y la minoría que estuviera en contra que se mude. Las minorías tienen que inclinarse ante las mayorías”

Pacto con las élites (burguesía y neoliberales): [22] el discurso fascista se nutre de la frustración de la clase media; con el bolsonarismo esta frustración alcanza a todas las clases sociales, aunque intensifica aún más el poder social en manos de la burguesía neoliberal. La crisis económica brasileña, tal como se delineara antes, hizo que los miembros de la burguesía se sintiesen abandonados por el gobierno y amenazados por los componentes de las clases consideradas más bajas. De esta manera se retoma el miedo del mito universal de una revolución comunista en Brasil con sus privilegios amenazados. En la Alemania nazi, por ejemplo, Adolf Hitler le dio los máximos beneficios a los grandes latifundistas, empresarios y banqueros. Los gobiernos de ideología fascista le prometen ventajas a la clase media, sin embargo, quien recibe los beneficios es la burguesía.

Nacionalismo servil : [23] polo propulsor del fascismo, es la forma fanática de concepción de la historia, valores y cultura de un país como predominante encima de otras naciones. Sin embargo, con el bolsonarismo se manifiesta un nacionalismo al revés. Se considera ultra nacional, usa mucho el verde y amarillo, los colores de la nación, pero adopta discursos y ejemplos e idolatra a otros modelos patrios, con los Estados Unidos como su horizonte soñado. Se repite así, como en la propaganda nazi, el intento del gobierno para que su pueblo adopte un fuerte orgullo nacional. En el ámbito económico su objetivo no es tan solo los Estados Unidos sino todos los países del centro económico mundial.

Necropolítica y necro-estado: [24] [25] [26] tanto en la ideología fascista como en el bolsonarismo, los discursos son ambiguos y siempre cargados de mucho odio, pero no son precisos, porque hacen que la población se sienta amenazada y, al mismo tiempo, se venden como soluciones contra sus enemigos, enemigos creados por la propia narrativa fascista. En la historia, fueron muchos los discursos de figuras públicas, como Mussolini y Hitler, que blandieron la “amenaza comunista”, como fuera verbalizado por el líder nazi en su lucha contra el “marxismo”. Bolsonaro repite a los cuatro vientos su teoría de que existe en el Brasil un plan comunista para destruir a la nación, y enfrenta sin cesar a órganos internacionales e instituciones como la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización de las Naciones Unidas (ONU), además de otras instituciones científicas que alertan acerca de los problemas sociales, ambientales y educativos de Brasil, además de tratar con desdén a la vida humana al decir, en plena pandemia de COVID-19, que la enfermedad es “una gripecita” o responder, cuando se le preguntó acerca de las muertes: “¡Y qué hay con eso! Una vez más, aparece el negacionismo como un eje central del bolsonarismo.

Belicosidad: [27] [28] el bolsonarismo tiene la influencia del fascismo en su idea perenne de la búsqueda del enemigo y de la confrontación. Sin una amenaza, no

existiría el fascismo, ni tampoco el bolsonarismo. Esto porque el bolsonarismo viene de afuera y se pone contra la sociedad. Esta forma ideológica es también una forma política, porque deja a la deriva a vidas humanas debido al tenor bélico del modelo de gobierno. De esa fracción es que proviene la obsesión por el armamentismo y el militarismo, típico del franquismo, el fascismo español, que obligara a los niños a usar uniformes militares. En el Brasil, con el triunfo de Jair Bolsonaro en las elecciones, el armamentismo se hizo presente por medio de medidas que flexibilizaron la posesión y el porte de armas, y en los simbólicos gestos del presidente y de sus seguidores, como si tuvieran armas en las manos.

Militarismo y “milicianismo”: [29] la base de la fuerza autoritaria fascista es predominante en el gobierno. En su gobierno, Bolsonaro tiene más militares en los más altos puestos que en el gobierno del general Castelo Branco (1964-1967), que inauguró el régimen militar en el golpe de 1964. Existe el “milicianismo” como práctica. Táctica de movimientos autoritarios e intimidatorios con desprecio por las instituciones democráticas, aun proclamando garantizarlas, y alistamiento social por vía de la fuerza paramilitar. Usa la ufanía de sus partidarios para expandir un nuevo totalitarismo contra quien se opone, combinado con la cultura política ultra liberal, amalgama del DNA bolsonarista con la cartilla económica del Ministro de Economía, Paulo Guedes.

Meritocracia: [30] en la sociedad fascista, el pueblo es educado para competir entre sí desde muy joven, es decir, el fanatismo por la ideología se encuentra en todas las clases sociales y edades, pues la “patria” está por encima de la vida. La destructividad y el cinismo del bolsonarismo hacen de la meritocracia uno de los mayores pesos en la coyuntura desigual del país, pues critica el sistema de acciones afirmativas en favor de sectores postergados, como negros e indígenas, con intentos constantes de eliminarlas.

Intolerancia y preconceptos (machismo, racismo, homofobia y xenofobia): [31] [32] [33] [34] los fascistas se enorgullecen de ser machistas, homofóbicos y xenófobos. En la historia se proclaman como hombres de bien, en la figura del hombre trabajador y el hombre de familia, mientras el papel de las mujeres en la sociedad es el de la mera reproductora. Son contrarios a cualquier forma de orientación sexual que no sea heterosexual y afirman que cualquier otra es una anormalidad y va contra el modelo de buenas costumbres de la familia tradicional. En la época de la Alemania nazi, alrededor de cien mil hombres fueron presos por ser considerados homosexuales, cerca de un 60% de esas personas fueron ejecutadas en razón de sus orientaciones sexuales. Los estereotipos provenientes del bolsonarismo contienen los cuatro elementos y se encuentran presentes por completo en el cotidiano brasileño. El machismo como desprecio a las mujeres es un hecho diario y se encuentra en los dichos del propio presidente. Por ejemplo, en una entrevista al periódico gaúcho [2] Zero Hora, en 2015, Bolsonaro dice que las mujeres son un problema para las empresas porque se embarazan y les generan gastos a sus contratantes al usar la licencia por maternidad. La homofobia está presente en toda la sociedad brasileña. Brasil es el líder mundial en asesinatos de transexuales y tiene en el bolsonarismo la representación máxima en la verbalización de la incapacidad de amar a un hijo gay. Mientras tanto, en la misma esfera social el racismo está representado por la indiferencia con las vidas negras, representado por las palabras de Bolsonaro en abril de 2017, cuando expresó que “el afrodescendiente más liviano allá [3] pesaba siete arrobas”.

Propaganda: [35] si el nacionalismo es la principal bandera del fascismo, en el bolsonarismo se eleva a la categoría de diálogo nacional para el escarnio cotidiano. Se nota este elemento por la fuerza de las ideas y en las emblemáticas campañas digitales, fuente mayor en el cotidiano alienante por medio de noticias falsas y en el caricato uso de las redes sociales por políticos partidarios usando historietas y montajes digitales para difamar a los adversarios, mientras sus electores creen en ellas y comparten injurias.

Consideraciones finales

La pedagogía del cotidiano en el capitalismo es la objetivación de muchos factores; sin embargo, su origen se encuentra en el comienzo del proceso civilizatorio de este modo de producción. Por lo tanto, ella tiene un rasgo estructural de este modo de producción. Y su régimen político es elástico. La democracia, frente a la concentración del patrimonio y de las rentas mundiales se debilita, y también el Estado de Derecho.

La pedagogía del cotidiano, en la condición de totalización en el Brasil, se plasma en la actividad humana en la vida cotidiana, allí ella se torna concreta y tiende a formar seres humanos que niegan todo lo que es ciencia, dando origen al anti intelectualismo y promoviendo un ataque a la ciencia y a las universidades. Su base es el conocimiento de sentido común cotidiano; actúan orientados por este sentido común, el folclore y otras leyendas urbanas y no por la razón. Por este motivo, la ciencia y las universidades públicas están bajo ataque. El método de esta locura es tal que el presidente se expuso diciendo que se trataba de una gripecita, al referirse a la pandemia. Mientras redactamos este texto, él está internado, contaminado por COVID-19, al mismo tiempo que Brasil se aproxima al sombrío número de setenta mil muertes [36].

La pedagogía cotidiana del bolsonarismo trae también un hecho nuevo. En razón de la crisis económica mundial que comienza en 2008, este movimiento abraza a los neoliberales y produce una serie de reformas para reducir al máximo la esfera pública y abrir un amplio espacio para el capital financiero. Existe, pues, en el bolsonarismo el ultra liberalismo que lleva a la privatización de las empresas estatales [37]. Brasil está a la venta, por la influencia de la ideología bolsonarista en la sociedad brasileña, que pulveriza los derechos de los trabajadores, los derechos humanos y la estructura científica de Brasil. El bolsonarismo, con sus contradicciones en contra del estado democrático de derecho, es una fuerza que potencia a la élite burguesa y promueve la consolidación de la ultraderecha brasileña, ligada al neoliberalismo expoliador de los Estados Unidos, con su sueño de transformar al Brasil en los “Estados Unidos de América del Sur” aún sin la reciprocidad [38] del “I love you” de Bolsonaro hacia Trump.

Además, en esta coyuntura, se produce un abrazo dialéctico entre el pasado y el presente en el pacto entre fascistas y neoliberales que se unen. La tercerización irrestricta, el fin de la Consolidación de las Leyes del Trabajo, la reforma del régimen jubilatorio y las futuras reformas tributaria, fiscal y política tenderán a hacer que todos los ciudadanos que entren al escaso mercado de trabajo brasileño sean deudores de largos compromisos, que tampoco saben si van a disfrutar antes de morir. En el Brasil de hoy, la pedagogía de lo cotidiano es necropolítica. Deprimente realidad.


Referencias bibliográficas

BRASIL, Plano Diretor da Reforma do Aparelho do Estado. Brasília – DF, 1995. Disponible en: http://www.bresserpereira.org.br/documents/mare/planodiretor /planodiretor.pdf Acceso el 01 jun. 2020.

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Nota

(1) Graduado en la Escola de Engenharia de São Carlos de la Universidade de São Paulo, USP, (1982), maestría en Administración en la Pontifícia Universidade Católica de São Paulo (1988) y doctorado en Historia y Filosofía de la Educación en la Pontifícia Universidade Católica de São Paulo (1992). Posdoctorado en Sociología Política en la Universidade Estadual de Campinas, UNICAMP, (1999-2000), Posdoctorado en Economía en la USP y University of London, Libre-Docente en Educación en la USP, Profesor Titular de la Universidade Federal de São Carlos.

(2) Mestrando en el Programa de Posgraduación en Educación de la Universidade Federal de São Carlos - UFSCar, en la línea de Estado, Política y Formación Humana. Graduado en la Licenciatura en Pedagogía de la Universidade Estadual Paulista “Júlio de Mesquita Filho” - UNESP, en el campus de São José do Rio Preto.

(3) Maestría en Educación en el Programa de Posgraduación en Educación (PPGE) de la Universidade Federal de São Carlos (UFSCar). Graduado en Pedagogía en la UFSCar.

En la actualidad integra el Grupo de Estudios e Investigación de Economía Política de la Educación y Formación Humana (GEPEFH) y es miembro investigador del grupo de investigación 'Producción de Conocimiento' de la Rede Universitas /BR.

[4] Cyberpunk es un concepto que amalgama la idea de la estética cibernética con el modo de vida “punk”(falta de compromiso con la vida). Es también un subgénero de la ficción científica, caracterizado por la perspectiva de “Alta tecnología y baja calidad de vida” – High tech, Low Life.

[5] Bolsonaro defiende cortes en cursos de Ciencias Humanas y dice que el dinero del contribuyente debe ir para la 'lectura, escritura y hacer cuentas'. BORGES, H. O Globo Sociedade, 26 abr. 2019. Disponible en: https://oglobo.globo.com/sociedade/bolsonaro-defende-cortes-em-cursos-de-humanas-diz-que-dinheiro-do-contribuinte-deve-ir-para-leitura-escrita-fazer-conta-23623980 Acceso el 01 jun. 2020.

[6] Para alcanzar la finalidad deseada por la consciencia, por medio de la previa ideación, es necesario el conocimiento mínimo del ser precisamente así existente. Teniendo en cuenta esto, la Intentio Recta es la necesidad, pues es esencial en la tarea de captura de lo real. Esta necesidad (Intentio Recta) es la que le da origen a la ciencia.

[7] Se hace necesario destacar que la inserción del hombre en la vida no cotidiana no significa que él no forme más parte de la cotidianidad. La vida no cotidiana es, en realidad, un pequeño vislumbre de la esencia real del fenómeno que fue alcanzado en aquel momento. La cotidianidad es intrínseca a las prácticas sociales del género humano; en este sentido, superarla en todas sus determinaciones en una sociedad capitalista es humanamente imposible.

[8] Blumenau, ciudad del estado de Santa Catarina, registró un aumento de 173% de los casos de Covid-19 una semana después de la reapertura de un shopping que contó con un saxofonista tocando y vendedores batiendo palmas para los clientes. SPERB, P. Folha de S. Paulo – Cotidiano, 29 abr. 2020. Disponible en: https://www1.folha.uol.com.br/cotidiano/2020/04/casos-de-covid-19-aumentam-173-em-blumenau-apos-reabertura-do-comercio.shtml Acceso el 01 jun. 2020.

[9] De acuerdo con las ideas y directrices tratadas y definidas en el Consenso de Washington (1989), Brasil y otras decenas de países pasaron a adoptar el conjunto de medidas que se definieron en la reunión en la capital norteamericana. Fueron diez reglas que permanecen y orientan a la política brasileña. Todas desplegadas y repensadas para la coyuntura de Brasil al amparo del Plan Director de la Reforma del Aparato del Estado de 1995: (1) Disciplina fiscal; (2)Reducción de los gastos públicos; (3) Reforma tributaria; (4) Tasas de interés de mercado; (5) Cambio de mercado; (6) Apertura comercial; (7) Inversión extranjera directa, con eliminación de restricciones; (8) Privatización de las empresas estatales; (9) Desregulación (flexibilización de las leyes económicas y del trabajo) y (10) Derecho a la propiedad intelectual. Cada una de las medidas se puso en práctica por todos los gobiernos desde su aparición, algunos con más avances (Fernando Henrique Cardoso, Michel Temer y Jair Bolsonaro), otros más precavidos (Lula y Dilma Rousseff).

[10] Vide Donald Trump en los Estados Unidos, Viktor Orbán en Hungría, Recep Tayyip Erdoğan en Turquía, Volodymyr Zelenski en Ucrania y Rodrigo Duarte en las Filipinas.

[11] Los neonazis ayudan a convocar un acto cívico a favor de Bolsonaro en São Paulo. UOL Notícias, 06 abr. 2011. Disponible en: https://noticias.uol.com.br/politica/ultimas-noticias/2011/04/06/neonazistas-ajudam-a-convocar-ato-civico-pro-bolsonaro-em-sao-paulo.htm Acceso el 17 mayo 2020.

[12] De forma más consistente Adorno (1948) sostiene que “La personalidad autoritaria, el autoritarismo, sostiene relaciones profundas con el ‘clima cultural general’ de las sociedades erigidas bajo la forma capitalista de producción, de modo que su manifestación más extrema en el horror nazi en Alemania no debería ser considerada como un hecho aislado, sino una posibilidad latente en otras sociedades y en otros contextos políticos.” Es decir, que el autoritarismo se encuentra en el origen del proceso civilizatorio del capitalismo. La personalidad autoritaria del proceso civilizatorio en un país periférico ya afloró en otros eventos.

[13] Parafraseando a Silva Júnior y Fargoni (2020) “entendemos que el fascismo es una ideología política originaria de Italia después de la primera guerra mundial, aplicada por el dictador Benito Mussolini”, surgida del miedo universal al comunismo. En el fascismo no hay lugar para la igualdad, impera la meritocracia y el estado ejerce autoridad total sobre la población. En el fascismo no existe la democracia, pues ella desaparece de la coyuntura social. La ideología fascista se esparció por otros países, su mayor representante en la historia mundial se encuentra en el nazismo alemán de Hitler, pero también se instaló en otros países como Portugal y España. Se considera al fascismo como acontecimiento histórico propio del régimen de Mussolini, pero como corriente ideológica y política sigue viva y se la puede observar en gobiernos que no se dicen fascistas, pero que adoptan sus mismas prácticas (ver SILVA JÚNIOR; FARGONI, 2020).

[14] Disponible en: https://www.researchgate.net/publication/342364865_ Bolsonarismo_a_necropolitica_brasileira_como_pacto_dos_fascistas_com_os_neoliberais Acceso el 07 jun. 2020.

[15] Bandera inspirada en el nazismo y exhibida en manifestación pro Bolsonaro. Congresso em Foco. 16 oct. 2018. Disponible en: https://congressoemfoco.uol.com.br/eleicoes/bandeira-inspirada-no-nazismo-e-exibida-em-manifestacao-pro-bolsonaro/ Acceso el 20 jun. 2020.

[16] Bandera de la monarquía fue desplegada en acto por el Lava Jato. Exame, 01 jul. 2019. Disponible en: https://exame.com/brasil/bandeira-da-monarquia-e-retirada-durante-ato-pela-lava-jato-em-sorocaba/ Acceso el 21 jun. 2020.

[17] Con el colapso del lulismo, no existe ninguna dinámica política convencional que subsista en el Brasil. El bolsonarismo surgió en su lugar, pero durante el período de transición lo que aparece es una política paralela basada en la religión. Evangélicos y la ascensión de la extrema derecha en el Brasil PINEZI, A. K. M. Le Monde Diplomatique Brasil, 13 mayo 2019. Disponible en: https://diplomatique.org.br/evangelicos-e-a-ascensao-da-extrema-direita-no-brasil/ Acceso el 20 jun. 2020.

[18] Para el núcleo intelectual del bolsonarismo y, por más que la expresión suene extraña él existe, la disputa que antecede al embate político se da en forma invariable en la esfera cultural. Los orígenes intelectuales del ataque bolsonarista a las universidades públicas TRIGUEIRO, G. Revista Época. 20 mayo 2019. Disponible en: https://epoca.globo.com/as-origens-intelectuais-do-ataque-bolsonarista-as-universidades-publicas-artigo-23676332 Acceso el 19 jun. 2020.

[19] En una protesta realizada en la Plaza de los Tres Poderes, en Brasilia, profesionales de la salud fueron blanco de ataques por parte de partidarios del presidente Jair Bolsonaro. “Ustedes no van a destruir esta nación”, decía uno de los hombres vestidos de verde y amarillo. SAID, F. Congresso em Foco. 04 mayo 2020. Disponible en: https://congressoemfoco.uol.com.br/video/em-protesto-bolsonaristas-atacam-profissionais-de-saude-veja-o-video/ Acceso el 19 jun. 2020.

[20] Campaña confirma video en el que Bolsonaro habla de ‘fusilar a la petralhada de Acre'. Jornal Extra, 03 set. 2018. Disponible en: https://extra.globo.com/noticias/brasil/campanha-confirma-video-em-que-bolsonaro-fala-em-fuzilar-petralhada-do-acre-foi-brincadeira-23033904.html Acceso el 19 jun. 2020.

[21] Bolsonaro defiende la intolerancia y hace apología del crimen en su visita a Paraíba. Jornal da Paraíba, 09 feb. 2017. Disponible en: http://blogs.jornaldaparaiba.com.br/suetoni/2017/02/09/bolsonaro-defende-intolerancia-e-faz-apologia-ao-crime-em-visita-a-paraiba/ Acceso el 20 jun. 2020.

[22] El presidente atravesó a pie la Plaza de los Tres Poderes, acompañado por los empresarios y los ministros de Economía, Paulo Guedes, de la Casa Civil, Walter Braga Netto y de la Secretaría de Gobierno, Luiz Eduardo Ramos, además de algunos parlamentarios. Bolsonaro lleva a los ministros y empresarios para presionar al Supremo Tribunal Federal, STF, y terminar con el aislamiento.

MURAKAWA, F; MARTINS, L; OTTA, L. A. Revista Valor Econômico. 07 may. 2020. Disponible en: https://valor.globo.com/politica/noticia/2020/05/07/bolsonaro-leva-empresarios-ao-stf-com-guedes-e-militares.ghtml Acceso el 21 jun. 2020.

[23] Bolsonaro le dijo ‘I love you ’ a Trump que lo desdeñó: ‘Es bueno verte otra vez’

Jornal O Dia. 25 set. 2019. Disponible en: https://istoe.com.br/bolsonaro-diz-i-love-you-para-trump-que-desdenha-bom-te-ver-de-novo/ Acceso el 19 jun. 2020.

[24] Bolsonaro critica el mensaje del Papa Francisco en favor de la Amazonia. UOL, 14 feb. 2020. Disponible en: https://noticias.uol.com.br/ultimas-noticias/ansa/2020/02/14/bolsonaro-critica-mensagem-do-papa-em-favor-da-amazonia.htm Acceso el 20 jun. 2020.

[25] Las muertes por covid-19 pasan de sesenta y cinco mil en Brasil. MURAKAWA, F. Valor Econômico. 06 jul. 2020. Disponible en: https://valor.globo.com/brasil/noticia/2020/07/06/mortes-por-covid-19-no-brasil-passam-de-65-mil-diz-o-ministerio-da-saude.ghtml Acceso el 07 jul. 2020.

[26] Bolsonaro resulta positivo en test de Covid-19. LUIZ, W.; MOURA, J. O Globo – Brasil. 07 jul. 2020. Disponible en: https://oglobo.globo.com/brasil/bolsonaro-testa-positivo-para-covid-19-1-24519447 Acceso el 07 jul. 2020.

[27] El avance silencioso de las escuelas militares en la red de educación privada. MOTA, C. V. UOL Educação, 14 jun. 2020. Disponible en: https://educacao.uol.com.br/noticias/bbc/2020/06/14/o-avanco-silencioso-das-escolas-militares-na-rede-particular-de-ensino.htm Acceso el 25 jun. 2020.

[28] Bolsonaro les promete a sus partidarios más medidas de flexibilización en relación al uso de armas. GULLINO, D. O Globo, 04 jun. 2020. Disponible en: https://oglobo.globo.com/brasil/bolsonaro-promete-apoiadores-mais-medidas-de-flexibilizacao-de-armas-24462130 Acceso el 21 jun. 2020.

[29] El gobierno de Bolsonaro tendrá más militares que en 1964. Revista Veja, 16 dic. 2018. Disponible en: https://veja.abril.com.br/brasil/governo-de-bolsonaro-tera-mais-militares-do-que-em-1964/ Acceso el 01 jul. 2020.

[30] Weintraub deja el Ministerio de Educación, pero antes deroga las cuotas para negros e indígenas en la posgraduación. OLIVEIRA, J. EL País, 18 jun. 2020. Disponible en: https://brasil.elpais.com/brasil/2020-06-18/prestes-a-deixar-cargo-weintraub-revoga-portaria-de-cotas-a-negros-e-indigenas-na-pos-graduacao.html Acceso el 21 jun. 2020.

[31] Jair Bolsonaro dice que la mujer debe ganar un salario menor porque queda embarazada. LIMA, V. Revista Crescer, 23 feb. 2015. Disponible en: https://revistacrescer.globo.com/Familia/Maes-e-Trabalho/noticia/2015/02/jair-bolsonaro-diz-que-mulher-deve-ganhar-salario-menor-porque-engravida.html Acceso el 21 jun. 2020.

[32] Brasil es el país más violento del mundo para travestis y transexuales. OLIVEIRA, L. O Povo, 27 en. 2020. Disponible en: https://www.opovo.com.br/noticias/brasil/2020/01/27/brasil-e--o- pais - mais -violento-para-travestis-e- transexuais -no-mundo--revela-estudo.html Acceso el 19 jun. 2020.

[33] Lo que ha dicho Bolsonaro acerca de las mujeres, negros y gays. EL País Brasil, 07 oct. 2018. Disponible en: https://brasil.elpais.com/brasil/2018/10/06/politica/1538859277_033603.html Acceso el 13 jun. 2020.

[34] Bolsonaro : “El quilombola [4] no sirve ni para procrear”. Congresso em Foco, UOL, 05 abr. 2017. Disponible en: https://congressoemfoco.uol.com.br/especial/noticias/bolsonaro-quilombola-nao-serve-nem-para-procriar/ Acceso el 13 jun. 2020.

[35] La embajada de China lo rebate a Weintraub acerca del coronavirus: “Cunho racista”. LUCIZANO, E. UOL, 06 abr. 2020. Disponible en: https://noticias.uol.com.br/politica/ultimas-noticias/2020/04/06/embaixada-da-china-weintraub-coronavirus.htm Acceso el 28 mayo 2020.

[36] Brasil pasa de las sesenta y seis mil muertes por Covid-19. O Globo – Sociedade. 07 jul. 2020. Disponible en: https://oglobo.globo.com/sociedade/brasil-ultrapassa-66-mil-mortes-por-covid-19-indica-consorcio-de-veiculos-da-imprensa-em-boletim-das-13h-24519587 Acceso el 07 jul. 2020.

[37] Mapa de las privatizaciones: el gobierno tiene 115 proyectos en cartera y quiere al menos rematar seis empresas públicas en 2020. ALVARENGA, D. G1 Economia. 31 en. 2020. Disponible en https://g1.globo.com/economia/noticia/2020/01/31/mapa-das-privatizacoes-governo-tem-115-projetos-em-carteira-e-quer-leiloar-ao-menos-6-estatais-em-2020.ghtml Acceso el 07 jul. 2020.

[38] Bolsonaro le dice “I love you” a Trump, pero no recibe un “te amo” de vuelta. Último Segundo, 25 set. 2019. Disponible el https://ultimosegundo.ig.com.br/mundo/2019-09-25/bolsonaro-diz-i-love-you-pra-trump-mas-nao-recebe-te-amo-de-volta.html Acceso el 07 jul. 2020.


[1] Es necesario enfatizar que la inserción del hombre en la vida no cotidiana no significa que ya no sea parte de la vida cotidiana. La vida no cotidiana es, en realidad, un pequeño destello de la esencia real del fenómeno que se superó en ese momento. La vida cotidiana es intrínseca a las prácticas sociales de la humanidad, en este sentido, superarla en todas sus determinaciones en una sociedad capitalista es humanamente imposible.

[2] De Rio Grande do Sul (Nota del Traductor)

[3] “Allá” se refiere a un quilombo. El quilombo era el refugio de esclavos fugitivos en la época de la esclavitud. Persisten muchos en la actualidad (N. del T.)

[4] El que vive en un quilombo. Ver nota al pie de página Nº 2, p. 17 (N. del T.)


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